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Jóvenes, creativos y talentosos: Avenues & Silhouettes dieron el salto a la popularidad, siempre dentro del underground, con paracaídas, pero sin seguro, desde muy alto. Porque un músico curtido alicantino me decía que lo que falta en la península a las bandas es ambición, por crear, por trabajar, por girar, por tocar. Ambición: ganas de tirar para adelante, cargado de sueños e ilusiones en las mochilas y demás logística, hasta el punto de no caber en la furgoneta de segunda mano que entre todos se ha adquirido. Si, la vida es dura y peor será, pero pésima sería si no existiesen bandas como Avenues & Silhouettes que nos recuerden que con esfuerzo se consiguen avances. Y no, no son un “hype”. Tweety, baterista, Kals, vocalista, y Miguew, bajista, nos lo dejan claro con sus respuestas.
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Si el rock euskaldun ha conseguido cotas de popularidad extraordinarias ya fuera de su territorio lingüístico de la mano de Berri Txarrak y otros, ¿por qué no lo podrían conseguir Gàtaca en su ámbito? Esta y otras preguntas le hacemos a Gonzalo Girones, vocalista de los ontiyentins.
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Hybrid salieron a la palestra hace un par de años con su EP “Beyond Undeniable Entropy” y se ganaron sin mucho esfuerzo el aplauso del público y prensa. No era para menos, su propuesta a nivel nacional era cuando menos arriesgada, pues no son muchos los que practican metal extremo técnico y experimental. Ahora, ha llegado la hora de la verdad con su debut de largo “8th Plague”.
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Después de Todo, zaragozanos de pura cepa, hasta la médula. Sánchez se explica sin remilgos ni decide irse por ramas a punto de caer. Mejor ser sencillo, amigable, sin distancias insalvables, humilde y trabajador, como su grupo. Después de Todo admiten que no han revolucionado el panorama, pero tampoco es su pretensión. Su objetivo es, más bien, seguir reivindicando el metal en castellano más aguerrido y potente. A algunos les parecerán “copia de” o “imitadores de” o “grupo de segunda”. Malpensados. Son hijos de una escena que soltó marras hará más de 30 años, con sus padres más vivos rondando los 20, y ellos han sido educados en la mejor de las escuelas públicas.
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Dismal fueron hace ya unos años parte de la explosión musical encabezada por el sello Zero. Ellos, Sugarless, Coilbox o Ndno eran combos que llenaban salas. Hoy, tras cuatro años recluidos creando con mimo su nuevo disco “Neptuno”, todo ha cambiado. Las bandas antes mentadas han desaparecido. Dismal son lo poco queda de esa generación. Para ello, han decidido hacer cambios para consolidarse como la banda veterana que son. José Barros nos habla de los pormenores de su ausencia, de la creación de su nuevo trabajo y del futuro de la banda.